martes, 21 de mayo de 2013

La delgada línea roja



El agua, la mirada de Caviezel (mal actor perfecto para su papel), la aldea virgen con los nativos, la naturaleza salvaje, los niños buceando, la música angustiosa de Hans Zimmer, la claustrofóbica bodega del barco, el indígena cruzándose con los soldados, el viento cambiando el color de la ladera de la montaña, la fotografía entera de la película (hay que verla en pantalla grande y por supuesto en VO), la belleza de la hierba al borde del infierno, los jóvenes masacrados como hormigas pisadas, el padre de los soldados negándose a atacar, un enorme Nolte en un papel despreciable, sus pensamientos mientras le da fuego a Travolta (Travolta!), el humo y sombras en la jungla antes de atacar, las imágenes intercaladas de la vida en casa de Chaplin, el asalto al campamento de japoneses moribundos, el japonés agarrado con sus dos manos a una navaja para defenderse, el elegante plagio a Coppola en la transición de fin de batalla, Chaplin en shock al recibir la carta, el agua que todo lo limpia, la playa, los soldados bañándose desnudos,  Caviezel encontrándose con su amigo de paseo por el campo, descubriendo el cambio en la aldea y los nativos, el pánico en la mirada de Brody, el agua del rio pasando antes de morir, y morir tranquilo en el agua, para volver a empezar en el agua.


Compararla con Soldado Ryan o Platoon es una broma. Fue la primera película de Malick después de 20 años. Es un genio. Solo así se entiende que le hayan dado dinero para una obra maestra e inaguantable como El árbol de la vida, o que en esta película consiguiera que tantos actores trabajaran renunciando a protagonismo. La lista es impresionante. Salen Woody Harrelson, John Cusack, Adrien Brody, Sean Penn, Nick Nolte, Ben Chaplin, Jim Caviezel, Elias Koteas, John Travolta, George Clooney... entre otros muchos conocidos. Y también es impresionante los que actuaron y decidió quitar en la versión final: Mickey Rourke, Viggo Mortensen, Billy Bob Thornton, Martin Sheen, Gary Oldman, Bill Pullman, Lukas Haas, Jason Patric.

Cuando salí de verla la primera vez, en La Vaguada, con MªJosé, me preguntó si me había gustado y le dije que no estaba seguro, que había sido rara. Al día siguiente la tenía continuamente en la cabeza. No sé cuantas veces la he visto, pero sin duda más que ninguna otra. Es el único DVD que tengo en casa. La habré comprado unas cinco veces porque en cuanto se la doy a alguien para que la vea tengo que volver a comprarla enseguida.

El inconveniente de La delgada línea roja es que los momentos más dramáticos suceden en su mitad. Son de tal intensidad que después uno se queda como traspuesto y el resto de la película es como cuesta abajo, siendo de una belleza y fuerza alta. Porque uno entra a verla esperando la típica estructura de introducción, desarrollo, nudo y desenlace y acaba perdiéndose porque no es una película sino un libro. Es lo que me pasó la primera vez: fui a ver una película y hasta el día siguiente no entendí que era un libro rodado.

Esta es la primera de mi lista Las 10 películas que me llevaría a una isla desierta













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