jueves, 3 de marzo de 2011

El Pleito

Ya salió la sentencia de este único pleito en el que me he visto implicado. En realidad algo más que implicado porque demandé yo. Parte actora, le dicen.

Como escribí aquí y aquí, en este pleito tenía puesto algo más que el interés por conseguir justicia de la Justicia. Me interesaba conocer su funcionamiento y su “grado de éxito”.

A pesar del consejo popular de evitar los juicios, creo que de momento el balance es positivo. Digo de momento porque es probable que recurran. Les sale gratis.


Es positivo no porque hayan fallado a mi favor (aunque reconociendo solo el 90% de la deuda) sino porque
he aprendido bastante. Cosas que ya me decían, pero que hay que vivirlas para que calen.

Enseñanzas:

La letra impresa pesa.
Lo que parece que es clave es la prueba documental. Los testigos del juicio no aportan mucho, y de poca utilidad han sido las mentiras soltadas en la vista. La sentencia se ha basado en los documentos presentados por las partes. Contratos, emails, facturas,… por nuestra parte. Por la suya, un artículo de El Mundo hablando de no sé qué empresa de Málaga (¿?) y un alegato de lo malvados que son las empresas informáticas que engañan a sus clientes usando palabras técnicas indescifrables.

Existen los caraduras
Es sorprendente, pero hay gente con dinero, con mucho dinero, que no paga porque no le da la gana. Por chulería. El que encima presuman de señorío, de patrimonio, de valores,… es muy desconcertante.

Este está metido en el sarao Gurtel y trajes Camps. ¿Qué necesidad tendría?.
Podría acabar bastante mal porque le están acusando de un tema de falsedad documental. Lo que me han contado es tan ridiculo, que una explicación posible es que le ha perdido ya tanto el respeto a la Justicia que por ir de listillo se ha metido en un berenjenal absurdo del que al final creía que saldría retocando unas facturas. Pues por esa "tontería" se podría caer con todo el equipo.
Con lo bien que podría estar viviendo con sus millones de euros. Hay que ser tonto.


Impresionante también ver a personas, a adultos, mintiendo. Mintiendo con impostura y solemnidad delante de un juez. Mi abogado ya me avisó de que es lo normal. Lo normal, pero hasta que no lo ves y lo oyes, no te lo acabas de creer.

 La Justicia es muy lenta
Más de dos años para tener sentencia. Ahora empezará el recurso. Aunque puede que no recurra al tener tantos pleitos abiertos, de los cuales el mío es el menos importante. A pesar de tener el abogado en nómina y de presumir que los juicios le entretienen, puede que estén empezando a aburrirle. Sobre todo cuando alguno ya es penal. Y salir todos los años en los periódicos por algún escándalo tiene que acabar haciendo mella.


Compensa económicamente
Como escribía aquí, el funcionamiento de la Justicia hace que compense no pagar.

Los cálculos que hace el caradura… ¿cuánto pagaré? Siempre menos de lo que debo. De los 20 proveedores a los que no pago, alguno se asustará. Otros no serán diligentes con los plazos y se caerán por el camino judicial. Otros aceptarán un acuerdo con una quita. El resto que acabe en juicio puede tener muy distinta suerte, dependiendo lo documentada que tengan su defensa y del juez que les toque. Cuando toque pagar, será mucho menos.

¿Cuánto me costará? Como mi hobby son los pleitos y tengo el abogado en nómina, me cuesta lo mismo 1 que 21.

Conclusión, tal y como funciona esto, es económicamente inteligente no pagar.


Entonces, si estas son las conclusiones, ¿por qué digo que el resultado es positivo?

Pues porque he aprendido mucho sobre la Justicia y sobre el tipo de personas que circulan por el mundo. También me habían asustado tanto con lo errática que podía ser la Justicia, que llegué a temer quedar desamparado.

Ahora parece que recuperaré la mayor parte de lo que no me pagaron.

Aunque no sé cuándo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

recuerdas cuando hace un año casi me matan en un accidente de coche?, y no denuncié, me eché patrás, que podia hacer un pobrecito como yo contra un elemento al que tapó la policia....
Quizas ahora me entiendas. Tardé meses en digerirlo.

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