jueves, 18 de noviembre de 2010

La Red Social

Ayer vi La Red Social. Es entretenida, pero a pesar de tener un tono semidocumental, no ví reflejado lo que he conocido en startups Internet. Salí descubriendo que los implicados en startups viven en juerga constante, rodeados de desmadre, chicas, fiestas y alcohol.

Por mi experiencia tenía la idea de gente que, cuando están frente a la pantalla, les incomoda que les observen a ellos o su trabajo, siéndoles especialmente molesto que se les dirija la palabra o, incluso, que haya vida alrededor. También hasta ahora creía que montar algo como Facebook debía tener algo de ingeniería y trabajo estructurado, pero realmente parece que va más de tirar inspiradas líneas de código y estar en iluminado estado de trance. Estado al que se llega si se facilita un caótico entorno de trabajo ruidoso, debidamente aderezado con chicas contoneándose alegremente.

Una vez más en la película vuelven a mostrar a los informáticos como lo que son: gente con poderes, quizás raros pero con intelectos superiores, capaces de, en minutos, bajo intenso stress, entrar en un router superprotegido y “tomar el control”. Esa escena ya empieza a ser tan obligatoria en películas de empresas como la persecución de coches en las de acción.


He echado de menos la imagen de las letras pasando a toda velocidad por la pantalla mientras se consigue descifrar el login, pero supongo que esa secuencia sin el sonido que la acompaña no es lo mismo. Imposible encajarla con decenas de personas gritando, medio histéricas, entusiasmadas por el vertiginoso espectáculo de ver a personas tecleando cosas en ordenadores

Total, que son bastantes las cosas que he estado haciendo mal. A ver si mañana me hago con unas cuantas cajas de cerveza y botellas de tequila y empezamos a enderezar el rumbo. Las chicas ya las tenemos, pero tienen que cambiar la actitud.

No hay comentarios:

Compartir