viernes, 13 de agosto de 2010

Mudanza hecha

El miércoles fue el jaleo de los camiones, dedicando toda la tarde a colocar cosas, igual que hoy.

El movimiento de lo físico ya está concluido. Ahora hay otros temas como actualizar direcciones, cerrar detallitos, configuraciones varias e instalarnos lo mejor posible.

Es la tercera mudanza de Starscafe (desde que está en Madrid), y la primera de Movisol. Aunque en Movisol somos más gente, podríamos hacer una sin problema cada semana. Lo nuestro es completamente intangible y podemos permitirnos estar más desperdigados por la geografía nacional e internacional de lo que deseo.
Las de Starscafe son bastante más complicadas, pero creo que está ha sido bastante ágil y que ha quedado todo en su sitio. Fue bastante peor la vez anterior. Ha sido un acierto hacerlo en agosto.


Siempre me han gustado los cambios, te permite dejar atrás lo accesorio, lo impostado, y te obliga a identificar lo esencial.

Es hacer por fin esa limpieza siempre pendiente. Como podar un árbol, quitándole lo muerto para que lo vivo coja más fuerza. Siempre he intentado provocarlos en cuanto hubiera una pequeña excusa. Cambiar de trabajo, de banco, de rutinas, de opinión,...

Las mudanzas no son lo que más me gusta. Recuerdo una clase en el Master en la que nos preguntaron qué evento creíamos que eran el que más stress causaba: cambio de pareja, cambio de trabajo, despido, muerte de un familiar, mudanza,... Pues sí, la que explicaban que causaba más stress era mudarse de casa. Parece que lo que más afecta a la equilibrio es no contar con tu nido, tu castillo, tu lugar de refugio.

Y estoy de acuerdo. Cambios de pareja no he tenido muchos, uno o ninguno. Los cambios de trabajo siempre han sido super estimulantes, supongo que porque siempre pude seleccionar destino. De los cinco empleos que tuve, sólo me despidieron de uno tras rogárselo durante un año a mi jefe. Y fue un año tranquilo, de recogimiento y agradecimiento. Muertes cercanas, me afectaron mucho, muchísimo, pero no me stressaron. Me dieron fuerza para confirmarme. Las mudanzas, un sin vivir, un no saber dónde estás pisando, un coñazo.

Pero una vez hechas, todo por delante para descubrir, explorar, avanzar.

Esta tiene muy muy buena pinta.

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