lunes, 14 de junio de 2010

Otra misa

Por una u otra razón, este año estoy asistiendo a muchas misas.

Siempre intento seguir el hilo, pero a pesar de haber pasado por los Jesuitas, cada vez entiendo menos.

Aún así, siempre intento seguir al ponente buscando algo interesante y motivador. Pero este sábado además se junto que el sacerdote tenía un gracioso problema de dicción que hacia agotador concentrarse en el relato.

Con lo cual, me puse una vez más a pensar en la Religión y en la Iglesia. Y reflexionando en La Iglesia como organización pensaba en cosas que podrían mejorar, y en cosas que hacen bien, que deben ser la mayoría ya que llevan algunos años con el proyecto.

Observando una de las cosas que hacen bien, recordé una conferencia en la que explicaban un caso llamativo en el tema de las donaciones de órganos. Resulta que hace unos años, contrastando datos de donantes de órganos se observó una diferencia inexplicable entre países europeos.

En países como España y Suecia, las donaciones eran muy altas (más del 75%), y en países como Italia o Dinamarca eran muy bajas (menos del 30%). Esto era muy desconcertante porque inicialmente uno apostaría que el grado de concienciación en países como Suecia y Dinamarca debería ser similar, y eso debería dar ratios parecidos. Y lo mismo se podría decir de España e Italia.

Investigando el asunto, descubrieron que la explicación era muy sencilla y estaba en la redacción del documento que se entregaba a los familiares del fallecido. En la redacción de una única línea. La que decía algo así como “Los familiares consienten en la cesión de los órganos del difunto.”

Lo que provocaba la diferencia es que en los países de alta donación de órganos, la línea estaba redactada de forma que la opción por defecto era ceder los órganos. Mientras que en los otros la opción por defecto era no darlos. El famoso opt in, opt out. Ese pequeño detalle multiplicaba por 3 el resultado.

Pues me quedé pensando en esto cuando pasaban el cepillo en la iglesia. En lugar de buscar voluntarios para pasarlo, podrían dejar simplemente las urnas por la iglesia para que la gente pueda cómodamente meter dinero al salir, y en cualquier momento. Pero seguro que la recaudación sería mucho menor. Salvo que no tengas nada encima, es muy difícil no dar, hacer opt out.

Y por supuesto, también está el hacer público el gesto: quedar bien dando, o quedar mal no dando. Esto último tampoco debe tener un efecto pequeño.

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