miércoles, 24 de febrero de 2010

El secreto de la pirámide

Imagínate que te llega un día un amigo y te pide que le compres una botella especialísima. Es especialísima porque al que la tiene en su poder se le conceden tres deseos.
Tu amigo te la vende al precio que tu fijes. Sólo hay una condición: los tres deseos sólo se cumplen si tu luego vendes la botella.

¿A qué precio se la compras?
A 1 céntimo no puedes, porque luego no podrías venderla.
A 2 céntimos tampoco puedes, porque nadie te la va a comprar a 1 céntimo.
A 3 céntimos, tendrías el problema de que el que te la compré sabe que no podrá venderla a 2 céntimos

Si sigues subiendo la cantidad, sin duda encontrarás un precio de venta en el que alguien entrará.
Ese alguien será, o un incauto que no ha sido capaz de ver el recorrido a largo, o un sinvergüenza que confía en que en ese nivel de precios todavía es posible encontrar tontos o sinvergüenzas.

Uso los términos sinvergüenzas o incautos, porque me irritan las estructuras multinivel o piramidales. (Se que legalmente no son lo mismo). Ya sea consciente o inconscientemente, los que las montan, en lugar de construir, crear, se apoyan en la avaricia de los sinvergüenzas o la ignorancia de los incautos.

Este post viene a colación de este post que escribí hace meses.


El tema ha seguido desarrollándose con tanta fuerza que de repente me ha vuelto a llegar por tres vías distintas (amigo, familiar y conocido). Los tres animándome a entrar. Claro indicio de que ya está próximo el que se empiece a intentar vender la botella a 1 céntimo.

No llegará a escándalo porque son cantidades pequeñas y, cómo son gente formada, tendrán estudiado todo los aspectos legales. Pero que pena que sea a base de amigos y que esté el IE relacionado.

¿Son estos los proyectos empresariales que se necesitan?


El ejemplo de la pirámide invertida  lo leí en "A mathematician reads the newspaper".

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