jueves, 4 de febrero de 2010

Me mudo a Venezuela

Aunque a nivel personal no puedo precisamente quejarme, llevo varias semanas pelín acongojado con la que se avecina en España. No tengo ninguna duda de que los que creen que ya hemos pasado lo peor se equivocan. No sé si durará dos, tres, ... años, pero lo que si se es que empieza ahora. Ya no se puede estirar más el chicle.

Es una realidad con la que me he topado hoy contando cuantos amigos tengo que llevan tiempo buscando trabajo, o saltando de un temita a otro. Es un porcentaje similar a la media nacional. Cuando es un % en un papel no lo entiendes tan bien cómo cuando te das cuenta que es Pepito, Luisito, …

También ha influido el anuncio hecho hoy por la bolsa de que oficialmente entramos en segunda división (Portugal, Grecia, ...). Llevo más de cinco años sin meter un duro en la bolsa, pero siempre le he dado más importancia que a lo que dicen nuestros líderes.

Pero lo que me ha hecho verlo claro clarísimo es caer en que yo vivo en la Venezuela de alguien.

Me explico. Lo de Venezuela viene a cuento de que sigo con mucho interés lo que pasa allí. Es la crónica de algo que sabes que sólo acabará mal o muy mal, porque siguen ordenadamente todos los pasos necesarios para que así sea. Suelo pensar en porqué, los venezolanos que saben que así es, no se largan.

Aquí, más que por acción, es por omisión. Allí Chávez tiene una visión y en pos de ella está tomando medidas que va a dejar aquello como un erial. Aquí, Zapatero no va a tomar las impopulares medidas necesarias y vamos a languidecer durante años.
En España es muy difícil que veamos lo que es el día a día de Venezuela: cortes de agua y luz, revueltas callejeras, corrupción rampante, medios de comunicación cerrados, etc. Aquello es tercera regional. Esto es otra situación y una sociedad más estructurada.

Pero, a nuestro nivel, estamos abocados a un peor estado de cosas del que disfrutamos durante las dos últimas décadas. El descenso será lento y suave. Y no lo aceptaremos hasta que dentro una década tengamos la perspectiva.

Pero ya estamos en segunda, y hay un tío en Alemania que está pensando en porque no me largo de aquí.

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